¿Crees que tu piscina puede descansar durante el invierno? ¡Error! Aunque las ganas de darte un chapuzón disminuyan con el frío, necesitas dar ciertos cuidados para mantener tu piscina en óptimas condiciones y que te reciba con los brazos abiertos en la próxima temporada.
¿Por qué es importante mantener tu piscina en invierno?
- Ahorra tiempo y dinero: Preparar la piscina en primavera será mucho más rápido y sencillo si la has mantenido durante el invierno.
- Protege tu inversión: Mantener tu piscina en invierno adecuadamente evita daños en la estructura de la piscina, las tuberías y el equipo.
- Evita problemas mayores: Algas, bacterias y otros microorganismos pueden proliferar durante el invierno, causando problemas más graves si no se tratan a tiempo.
- Respeta el medio ambiente: Evitar vaciar y rellenar la piscina constantemente reduce el consumo de agua.
Consejos para el mantenimiento invernal de tu piscina
- Limpieza a fondo: Antes de que lleguen las bajas temperaturas, limpia a fondo la piscina de hojas, ramas y otros residuos.
- Equilibra el agua: Ajusta los niveles de pH y cloro para prevenir el crecimiento de algas y proteger los materiales de la piscina. Utiliza los químicos necesarios.
- Baja el nivel del agua: Reduce el nivel del agua unos centímetros por debajo de las boquillas de retorno para evitar daños por heladas.
- Cubre la piscina: Utiliza una lona adecuada para proteger el agua de la suciedad, los insectos y las hojas.
- Limpia los filtros: Retira los filtros y límpialos a fondo antes de guardarlos.
- Aísla las tuberías: Si vives en una zona con inviernos muy fríos, protege las tuberías con aislamiento térmico para evitar que se congelen.
- Revisa el equipo: Asegúrate de que la bomba, el filtro y otros equipos estén en buen estado antes de guardarlos.
Recuerda utilizar un kit de cierre de temporada que disponemos en nuestra web.
¿Qué pasa si no cuido mi piscina en invierno?
Si descuidas tu piscina durante el invierno, puedes encontrarte con estos problemas:
- Crecimiento de algas: Las bajas temperaturas y la falta de circulación del agua favorecen la proliferación de algas.
- Daños en la estructura: Las heladas pueden dañar las paredes, el suelo y las tuberías de la piscina.
- Agua turbia y contaminada: La acumulación de suciedad y el desequilibrio químico del agua pueden hacer que el agua se vuelva turbia y contaminada.
¡No dejes que tu piscina se convierta en un foco de problemas! Con un poco de cuidado, podrás disfrutar de ella durante muchos años.
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